viernes, 20 de julio de 2018

Los Hansel y Gretel reales. ¿La triste historia que inspiró el cuento?


Los Hansel y Gretel reales detrás del cuento

Como recordareis la historia narra las peripecias de dos hermanos a los que su padre a instancias de su malvada madrastra abandona en el bosque. Encuentran una casa hecha de caramelos, jengibre y otras delicias infantiles, sin embargo la casa pertenece a una bruja que come niños. Esclaviza a Gretel e intenta cebar a Hansel para darse un festín con él, pero finalmente los niños consiguen salvarse, acabar con la bruja, recoger una fortuna que esta tenía escondida y regresar a su casa con la alegría de encontrar a su padre viudo.

La historia que contaron en 1812 los hermanos Grimm habla de esos dos niños inocentes y de la malvada bruja, pero en 1962 el profesor George Ossegg buceó y desenterró la verdadera historia que inspiró a Jacob y Wilhelm. Para asombro de Ossegg y todos nosotros, es la historia de un asesinato y celos empresariales en la que la víctima es…, la bruja!

Según cuenta Ossegg, la protagonista de la verdadera historia es una mujer llamada Katharina Schraderin que nació en 1618 en un pueblo de las montañas Harz de Alemania. Se dedicaba a hornear galletas de jengibre y otros dulces para venderlas en las ferias de los pueblos y su sabor era tan bueno que pronto tuvo un enorme éxito. Un panadero de Nuremberg llamado Hans Metzler empezó a cortejarla, pero ella se dio cuenta de que lo que pretendía eran sus recetas y lo rechazó.

Como el hombre no la dejaba en paz recogió sus enseres y regresó a los bosques en los que había nacido cerca de Frankfurt / Main. Siguió haciendo dulces y galletas y su fama volvió a llamar la atención de Hans. Éste intentó comprarle las recetas, pero ella no se las vendió por lo cual, finalmente, la denunció por bruja. Pretendía quedarse con sus bienes una vez fuera ajusticiada. Fue arrestada y finalmente liberada al no haber pruebas de brujería.

Hans, no contento con el resultado del proceso acudió a la casa del bosque en que vivía Katharina acompañado por su hermana Gretel para robar las recetas. Encontraron a la mujer en la casa y la asesinaron. Para hacer desaparecer el cadáver lo quemaron en el horno. Metzler fue detenido, pero liberado al poco tiempo. Murió años después en Nuremberg, de donde fue un rico e influyente ciudadano.

George Osseg, que era el seudónimo de un profesor y escritor llamado Hans Traxler, escribió un libro con sus investigaciones llamado La Verdad de Hansel y Gretel, pero muchos lo tacharon de falsedad y fue acusado de fraude. Según él, encontró los restos de una casa en el bosque de Spessart y entre sus cimientos quemados los restos de varios hornos.

¿Qué opinas? ¿Crees que Osseg tenía razón y la historia de los Hansel y Gretel reales es verdad o piensas que la inventó para vender su libro?

Andersen se inspiró en su propia vida para crear El Patito Feo.


Andersen y El Patito Feo.

Hans Christian Andersen nació en Odense, Dinamarca, el 2 de abril de 1805. Hijo de un zapatero y una lavandera, vivió su niñez rodeado de una extrema pobreza, de tal manera que en ocasiones se vio obligado a mendigar y no tuvo otro cobijo que un puente. Sin embargo, el poeta y escritor creía que no era hijo de su padre, sino que era el vástago ilegítimo del príncipe Christian Frederik que más tarde sería coronado como Christian VIII de Dinamarca.

Si recordáis el cuento, un huevo de cisne va a parar entre los huevos puestos por una pata. Cuando nacen los patitos hay uno que es feo, desgarbado y su graznido estridente. Todos lo desprecian y sufre el acoso de sus hermanos y otros habitantes de la granja, por lo que huye. Tras varias peripecias con distintos personajes, regresa al lugar en que nació y al acercarse al lago cercano a su casa ve unos cisnes. Temeroso de que lo ataquen, nota con asombro que lo acarician con sus picos y en ese momento ve un reflejo en el agua, él mismo se ha convertido en un hermoso cisne.

Andersen era un muchacho feo y desgarbado, con una enorme nariz y unos grandes pies, que prácticamente no tuvo amigos en su niñez y sufrió acoso durante años. Incluso en su juventud, fue rechazado como cantante de ópera y artista teatral, siendo objeto de burla por parte de sus compañeros. Sin embargo, finalmente logra triunfar como escritor y alzar el vuelo muy por encima de los que se habían reído de él.

El cuento del patito feo sería una metáfora de su propia vida. Un polluelo de cisne criado entre patos. Los historiadores creen que antes de escribir el cuento, el autor encontró algo que le hizo pensar que era de sangre real. La metáfora no sólo se aplica al hecho de que al crecer pudo hacer brillar su belleza interior y su extraordinario talento, sino que explica que él pertenecía a un linaje superior, era hijo de un rey.

Si se analiza el cuento en profundidad es fácil ver que el patito no es un héroe a la antigua usanza, realmente no realiza ninguna noble acción ni supera ninguna prueba como hacen los héroes de los cuentos. No lo necesita, el patito feo es superior porque es de otro linaje, de una raza diferente a los vulgares patos de corral entre los que se crió y que lo maltrataron. Es su naturaleza la que le confiere la belleza y la superioridad.

Andersen, quiso ser cantante de ópera y actor, pero triunfó como escritor y poeta, siendo sus libros de cuentos de hadas los que le llevaron a alcanzar la fama. Murió en Copenhague el 4 de agosto de 1875.
Que Andersen se inspiró en su propia vida para crear el Patito Feo no es una invención de historiadores y estudiosos de la literatura, lo confesó el mismo. En una ocasión el crítico Georg Brandes le preguntó si tenía pensado escribir su autobiografía, Andersen le contestó que ya había escrito “El patito feo”.

Lara, la ninfa a la que Júpiter ordenó cortar la lengua.


Cuenta el mito de Lara (también Larunda o Laranda) que esta era una náyade, es decir una ninfa del agua, hija del dios-río Almón. Era una joven muy bella, pero sus padres le recriminaban con frecuencia que no pudiera contener su lengua. Lara hablaba sin parar y revelaba secretos que no debía.

Júpiter se había enamorado de una ninfa llamada Yuturna, pero esta no le hacía caso. Como el dios no paraba de acosarla, la ninfa decidió lanzarse a la Tíber y esconderse en sus orillas. Júpiter llamó a todas las náyades y les ordenó que impidiesen que Yuturna se escondiese. Todas obedecieron menos Lara, que acudió donde estaba Juno, esposa de Júpiter, y le explicó lo que estaba sucediendo.

Júpiter enfureció y mando que le cortasen la lengua como castigo por hablar de lo que no debía. Una vez aplicada la sentencia, ordenó a Mercurio en su calidad de psicopompo que la acompañara al inframundo donde debía permanecer para toda la eternidad. Sin embargo, Mercurio se enamoró de ella y en el camino mantuvieron relaciones de las que nacieron dos hijos: los lares. El dios escondió a su amada en una cabaña en el bosque para que Júpiter no pudiera encontrarla. Finalmente, éste dio con ella y la obligó a vivir en los cruces de caminos, que según la mitología romana son lugares en los que también se cruzan el mundo de los vivos y el de los muertos.

Lara, al serle cortada la lengua, enmudeció. Por este motivo era venerada en Roma como diosa del silencio protegiendo de las palabras maliciosas y de la envidia. También se la conoce como “Tácita” y Numa Pompilio, el segundo rey de Roma, inició su culto como “Dea Muta”, diosa muda, al considerar que en la política el silencio era tan valioso como la elocuencia. Se la relaciona con la tierra, los hogares y los fantasmas así como con los cruces de camino donde con frecuencia los romanos depositaban ofrendas de rosas y vino para implorar su protección. Sus símbolos son los hogares (fuego de la casa), la arcilla y los hornos.

Sus hijos, los lares, eran divinidades protectoras del hogar. Como dioses domésticos invisibles eran venerados en todos los hogares romanos.

¿Conocías a Lara? ¿Sabías que los lares romanos eran hijos de esta ninfa y de Mercurio?

¿Sabes qué inspiró a las hermanas Brontë para escribir sus historias?


El sufrimiento detrás de las novelas de las hermanas Brontë provenientes de una familia humilde pero bien educada de la Inglaterra del siglo XIX, las hermanas poetisas y novelistas, Charlotte (nacida el 21 de abril de 1816), Emily (nacida el 30 de julio de 1818) y Anne (nacida el 17 de enero de 1820), llegaron a convertirse en prodigios literarios.

Su hermano Branwell, también fue un destacado escritor, pero a menudo queda olvidado bajo la sombra del trabajo de sus hermanas.

Fueron mujeres precoces y brillantes, pero fueron sus propios trágicos destinos los que sirvieron para inspirar sus novelas góticas con las que lograron darle un tinte oscuro al romance y que llevaron al nacimiento de un culto que se extendió más allá de las fronteras inglesas, luego de su muerte.

Aunque Branwell era tan talentoso como sus hermanas, sus adicciones (al alcohol y las drogas) lo llevaron a sumergirse en un doloroso torbellino de autocompasión. Mientras en 1847 se publicaba la famosa novela “Jane Eyre” de Charlotte, Wuthering Heights (“Cumbres Borrascosas”), de Emily y “Agnes Grey”, de Anne, Branwell estaba combatiendo con sus demonios personales.

Ellas se vieron obligadas a publicar varias historias bajo seudónimos masculinos en un intento de sortear los obstáculos que el sexismo abundante en la época les planteaba a las novelistas, pero Branwell buscaban acomodarse en la vida casándose con una viuda adinerada para lograr así su libertad artística.

Fue así como la relación entre los hermanos se tornó turbia y complicada. La relación con el resto de la familia tampoco fue sencilla.

Su padre, Patrick Brontë fue un sacerdote anglicano que inculcó en sus hijos el amor por las letras. Su madre, Maria Branwell, falleció tras dar a luz al último de sus seis hijos. Charlotte, la mayor de las niñas, tenía apenas 5 años cuando perdió a su madre. Branwell, tenía cuatro años, Emily 3 y Anne aún no había llegado a los dos años.

Por esto, es recurrente en sus obras que las madres mueran jóvenes. Sin embargo, esta no fue la única pérdida que experimentaron. La tuberculosis se llevó a sus dos hermanas mayores, María y Elizabeth, con apenas 6 meses de distancia.

Como clérigo, Patrick no ganaba mucho dinero y debía mantener y educar a sus varios hijos sin muchas opciones a su disposición.

La escuela a la que debieron asistir las niñas fue la Escuela de Las Hijas del Clero en Cowan Bridge, un sombrío y duro lugar que llegaría a inspirar a Charlotte a crear Lowood, la fría institución donde sufrió Jane Eyre.

Además, tras la muerte de su madre, vivieron con un padre que impuso rigurosas y estrictas normas en la vida de sus hijos.

Su biógrafa, Claire Harman dice:

“Lo que me llama la atención de todas ellas es la intensidad con la que vivían lo que escribían y también cómo no salieron al mundo para publicarlo y alcanzar prosperidad”

¿Qué te parece la vida de las hermanas Brontë?

Cuando Charlotte Bronte leyó a Jane Austen.

Brontë leyó a Austen por primera vez (Orgullo y Prejuicio, por lo menos) en 1848, cuando tenía 32 años y ya había publicado Jane Eyre. Lo hizo a raíz de las alabanzas del crítico G.H. Lewes, a quien la novela gótica de Brontë le gustó, pero Jane Austen parecía gustarle más. Brontë cogió entonces Orgullo y Prejuicio, lo leyó, y escribió un par de misivas al crítico (con una de respuesta de él por el medio, pero que no se conserva) explicándole que no entendía esa fascinación general con Austen.

“¿Por qué le gusta tanto Jane Austen? Es algo que me tiene perpleja“, decía Brontë en su primera carta, en la que definía Orgullo y Prejuicio como “un lugar común; un jardín cuidadosamente vallado y cultivado, con bordes limpios y flores delicadas; pero ni un atisbo de una fisionomía vívida y luminosa, ningún campo abierto, nada de aire fresco, ninguna colina azul”. La respuesta del crítico debió de ser airada, según se desprende de la segunda carta de Brontë. “Dice que me debo familiarizar con el hecho de que “la señorita Austen no es una poetisa, no tiene “sentimiento”… ni elocuencia, nada del entusiasmo arrebatador de a poesía”; y a continuación añade que debo “aprender a reconocerla como una de las grandes artistas, de las grandes pintoras del carácter humano””. Charlotte no entiende. “¿Puede existir un gran artista sin poesía?”, se pregunta.

Esta no fue la única ocasión en la que Brönte se despachó a gusto sobre la reina de la novela romántica. Su crítica principal, que expresó en una carta al editor W.S. Williams (otro fan de Austen) en 1850, era la falta de pasión que encontraba en sus textos. En este caso se refería a Emma, de cuya autora afirmó:

“Hace curiosamente bien su trabajo de delinear la superficie de las vidas de los ingleses refinados; hay una fidelidad china, una delicadeza de miniatura en la pintura: no altera a su lector con nada vehemente, no lo molesta con nada profundo: las Pasiones son unas perfectas desconocidas para ella; rechaza hasta una relación superficial con esa tormentosa Hermandad; incluso a los Sentimientos no les otorga más que un reconocimiento ocasional, agradecido pero distante; conversar con ellos de forma demasiado frecuente disturbaría la suave elegancia de su progreso”.

¿Eso es todo? No. Charlotte Brontë no se limita a criticar los libros, sino que tiene muy claro que “Jane Austen era una señora absolutamente sensata, pero una mujer muy incompleta y bastante insensible (que no insensata)”, consciente de que lo que está diciendo posiblemente sea algún tipo de “herejía”, pero que está dispuesta a “correr el riesgo”.

Leer los textos de ambas autoras deja muy claras esas diferencias, algo también bastante curioso en dos mujeres que vivieron vidas casi paralelas: hijas de clérigos, con muchos hermanos, muy cercanas a sus familias, fueron a colegios internados en los que casi mueren (a Brontë se le murieron dos hermanas ahí) y acabaron sus educaciones siendo tuteladas por sus padres. Publicaron bajo seudónimos y lograron subir en el mundo editorial pese a no tener contactos en él. En lo personal, además, ambas rechazaron proposiciones de matrimonio y murieron jóvenes de tuberculosis.

Pero Jane Austen era el sentido y Charlotte Brontë la sensibilidad. Quizá si hubiesen coincidido en el tiempo se hubiesen hecho amigas. O quizá hubiesen protagonizado uno de los mayores antagonismos literarios de la historia.

Las cartas de rechazo que recibió Charlotte Brontë.


Charlotte Brontë, hija de un pastor anglicano y nacida en 1816, se dedicó a escribir novelas, como algunas de sus hermanas. Tras escribir Jane Eyre, decidió enviarla a un editor para que fuera publicada, mientras sus hermanas avanzaban en obras que también son hoy hitos de la literatura, como Cumbres Borrascosas, escrita por Emily. Aquel primer editor le respondió a Charlotte Brontë con una carta de rechazo. Pero eso no bajó de su empeño a la dama.

Envió otra vez el manuscrito buscando editor, pero con el mismo resultado. Hubo un tercer rechazo, y un cuarto, un quinto… y así hasta el decimoquinto, que también fue rechazo. Nada más y nada menos que quince editores rechazaron publicar Jane Eyre. Sin duda uno diría que le sentido común aboga por meter aquel manuscrito en un cajón y comenzar de nuevo, pero Charlotte no pensaba de ese modo y siguió intentándolo.

Y entonces llegó una carta con el siguiente texto: “He pasado la noche entera leyendo su novela. Es fantástica. La publico”.

Y así comenzó la carrera de una de las escritoras más reconocidas y famosas de la historia de la literatura. Una mujer que no tiró la toalla a pesar de quince cartas de rechazo.

¿Que podemos sacar de esta historia? ¡NO OS RINDAIS NUNCA! 

Versiones de Jane Eyre conocidas y no tan conocidas.


Seguramente todos conocéis las dos versiones de Jane Eyre más nuevas, la de 2011 con Michael Fassbender como Mr. Rochester y la versión de 2006 con Toby Stephens de protagonista.

No creo que haga falta hablar mucho de estas dos versiones que son de sobra conocidas, así que pasemos a las menos conocidas.






 Me gustaría empezar por la versión más antigua de 1944. Cine clásico, en blanco y negro. Para mi es una de las mejores versiones que se han hecho. Fácilmente lo encontraréis en Youtube.



Siguiendo este orden hay una versión más moderna ya de 1983. Para mí, he de decir, que es la mejor versión de todas. Se trata de una serie, en inglés por desgracia, pero subtitulada, que sigue completamente el libro. También lo encontraréis en youtube.



 La siguiente versión y ya la última, es la peli de 1996. Fue la primera versión que vi y he de decir que me sorprendió mucho lo bien que está hecha. Es mi segunda versión preferida, después de la de 1983.

Ruego que las disfruteis todas, al igual que he hecho yo.









¿QUÉ MUJERCITA ERES?